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El vanguardismo huancavelicano


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LITERATURA HUANCAVELICANA
Primer ejemplar de "El derecho de matar" de Serafín del mar y Magda Portal
I.      MARCO HISTÓRICO CULTURAL

1.1.        Europa y el periodo de entreguerras

La primera mitad del siglo XX está, sin duda, marcado por las dos Guerras mundiales que llevarían a la debacle a Europa; la primera de ellas (1914-1918), coincidiendo paradójicamente, con las primeras eclosiones vanguardistas y, la segunda, (1939-1945) con el final de las mismas.
La I Guerra mundial se inició a finales de julio de 1914, cuando el Imperio Austro-húngaro, declara la guerra a Serbia y más tarde a Rusia; posteriormente, 18 naciones conocidas como las potencias asociadas, formarían el llamado eje aliado, que al final de la guerra, en 1918, derrotarían a los imperios centrales (Alemania, Austria-Hungría, Turquía y Bulgaria). De este periodo son determinantes dos hechos: la hegemonía y liderazgo mundial de Estados Unidos y Japón en Europa y Asia respectivamente y la eclosión, en 1917, de la Revolución Rusa; éste último conllevaría más tarde, en 1923, a la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y su nuevo sistema de gobierno, el bolchevique, liderado por Vladimir Ilich Ulianov Lenin.
Consecuencia también de este periodo en Estados Unidos es, sin duda, el llamado Felices años 20 o Años locos (años de prosperidad y despilfarro económico) y que se verían opacados y extintos por la Gran crisis de 1929, más conocido como La Gran Depresión, en la que la Bolsa de Nueva York cae estrepitosamente y con él, el desempleo se hace latente, mientras el agro decrece.
Por otro lado, en Europa, posturas nacionalistas y socialistas crecen en torno a las principales ciudades alemanas e italianas, ya que el peso de la guerra pasada había recaído sobre ellos: las Potencias aliadas y vencedoras exigen indemnizaciones gigantescas, así como su desintegración y el reparto de sus territorios; los acuerdos de la Conferencia de Paz de Paris de 1919, se convierten así en detonantes para el estallido, en 1939, de otra gran guerra, la II Guerra mundial.
En España, a inicios de la década del 30, se había iniciado ya un periodo de crisis político-social que confluiría más tarde en el estallido de la Guerra civil (1936-1939); Mussolini, así mismo, tomaría el poder en Italia y en 1932 el Partido Nacional Socialista de Hitler haría lo mismo en Alemania: el nazismo se caracterizó por su pensamiento ultranacional, totalitaria y expansionista, a su vez, rechazaban el comunismo, el liberalismo, el semitismo y pregonaban, a voz en cuello, su supuesta supremacía racial.
La Guerra civil española, iniciada en 1936, culminaría en 1939 con el triunfo del general Francisco Franco, aliado de Hitler y Mussolini; ese mismo año, Alemania declara la Guerra a Checoslovaquia, luego a Polonia, para al fin recibir la declaración de guerra de parte de Gran Bretaña y Francia. La guerra se acentuaría después, cuando el ejército japonés ataca Pearl Harbor (Estados unidos) y los alemanes a la Unión Soviética.
Ya en 1945, concluida la guerra, el equilibrio político vira en favor de Estados Unidos y de la hoy extinta Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), la una promoviendo un acervo capitalismo y la otra un nuevo sistema de gobierno, el socialismo; a continuación Estados Unidos implementa el llamado Plan Marshall, que, muy a pesar de su tinte altruista y solidario, no fue más que una estrategia para preconizar su poderío: temerosos por perder el mercado europeo o de que estos se sintieran motivados a recibir apoyo de manos de la emergente economía soviética, procuran la reconstrucción de la misma; asimismo, como consecuencia de dicha guerra, naciones como las de Israel y la de India reclaman y cobran independencia, esta última liderada por el líder nacionalista Mahatma Gandhi.
Con el objetivo de evitar futuras guerras, en 1945 y 1948, se erigen también dos organizaciones de gran influencia hoy en día: La ONU y la OEA. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), sería creada el 24 de octubre de 1945 con el objetivo de mantener la paz y la seguridad internacionales, desarrollar relaciones de amistad y de cooperación entre sus miembros y fomentar el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de los ciudadanos del mundo; en tanto, la Organización de Estados Americanos (OEA), sería creada el 30 de abril de 1948 con el objetivo de consolidar la paz y seguridad en el continente y promover la democracia y cooperación entre los 21 países miembros.

1.2.        Periodo de inestabilidad política en Latinoamérica

La primera mitad del siglo XX Hispanoamérica se caracterizaría por su inestabilidad política, económica y social: en muchos de estos países se implantarían reformas de diversa índole; sin embargo, gobiernos corruptos engendrarían grupos subversivos, quienes con sus revueltas, buscaron mejorar las condiciones de vida del pueblo, pero nada sería determinante salvo los constantes cambios de gobierno y diversos golpes de Estado; por otro lado, frente a la guerra europea la mayoría de los Estados hispanoamericanos, se mostrarían neutrales, salvo países como Chile, Brasil y Argentina.
Conjuntamente con el final de la I Guerra mundial (1918), comienza también el deceso de la Revolución mexicana, iniciada en 1910: Francisco Madero había sido asesinado en 1913 y Emiliano Zapata en 1919; consecuentemente, Venustiano Carranza, partidario de la clase burguesa asciende al poder e intenta estabilizar el país, manteniendo a su vez, las reformas alcanzadas (la propiedad de la tierra, la regulación de la economía y la protección de los trabajadores); la nueva constitución de 1917 establecía un nuevo código laboral, prohibía la reelección presidencial, expropiaba propiedades de las órdenes religiosas y restablecía los terrenos comunales a los indígenas. La revolución mexicana concluiría definitivamente con el asesinato de Venustiano Carranza en 1920 y la de Francisco Villa en 1923. En los años posteriores, una grave inestabilidad política y social, en la que finalmente, las aspiraciones y la presión norteamericanas primarían, direccionaron la política mexicana.
En México también, el peruano Raúl Haya de la Torre funda el movimiento político denominado Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), movimiento que, en un inicio, anhelaba la unión política de América Latina; los objetivos que entonces direccionaron su ideal aspiraron, principalmente, a la lucha contra el imperialismo estadounidense, la internalización del canal de Panamá, la solidaridad con los oprimidos y la nacionalización de tierras e industrias; no obstante, sus aspiraciones no alcanzarían el reconocimiento continental, quedándose reducido tan sólo dentro de las fronteras del Perú, en donde, en los años 30, durante el segundo gobierno de Augusto Bernardino Leguía (Oncenio de Leguía), sería declarado ilegal y perseguido sus partidarios.
En Centroamérica, la intervención militar de Estados Unidos fue casi total, las revueltas y levantamientos civiles fueron opacados por éstos, controlaron inclusive los asuntos internos de varias naciones centroamericanas, manejaron la vida política, social y económica a su antojo, apoyando incluso una de las dictaduras más perversas e inhumanas de la historia, la de Rafael Leónidas Trujillo, quien se hiciera del poder dominicano en 1930: la familia Trujillo no pudo ser derrocada sino hasta 1961.
En Nicaragua, iniciada la Guerra Civil, Augusto César Sandino lidera los movimientos revolucionarios en contra de la injerencia norteamericana; no obstante, su postura acrecentaría aún más la intervención del ejército opresor, dejando recién en 1933, la pacificación del país, en manos de la Guardia Nacional de Anastasio Somoza, quien se haría del gobierno hasta 1979. César Sandino fue asesinado en 1934.
En Sudamérica, en 1932, estalla la Guerra del chaco entre Bolivia y Paraguay, cuya principal aspiración fue la de posesionarse de la zona del Chaco, por la presunta existencia de petróleo en el lugar; la guerra culminaría en 1935 con un saldo de más de 75 mil muertos. Otra guerra, es la protagonizada por Perú y Ecuador entre 1941 y 1942, guerra que pretendía delimitar las fronteras entre ambos países.
Por otro lado, Uruguay y Argentina se elevaron al frente de la vida política de la región como las dos naciones más estables política, económica y socialmente.

1.3.        Huancavelica: Don Celestino Manchego Muñoz y el Tren macho

La estructura social huancavelicana, al igual que en el resto de las ciudades andinas peruanas, a comienzos de siglo, se encontraba determinado por las haciendas y las comunidades campesinas independientes; los protagonistas de estos últimos, en la década del 20, tomarían más fuerza e importancia, llegando a hacerse de extensiones de tierras que antes pertenecían a los mistis; no obstante, la explotación y el abuso continuarían, primero de manera directa y luego indirectamente; por otro lado, el interés por la minería crece abruptamente, son explotados la mina Cobriza en Tayacaja y Huachocolpa en Angaraes.
Durante el Oncenio de Leguía, termina por construirse el ferrocarril que une actualmente la capital de la región con Huancayo, la ciudad más importante del centro del Perú: Por iniciativa del primer gobierno de José Pardo y Barreda (1904-1908), se inicia su construcción en 1908 con el objetivo de unir Huancayo y Ayacucho; no obstante, el entonces Ministro de Fomento y diputado huancavelicano don Celestino Manchego Muñoz, aún en contra de la mayoría parlamentaria, logra desviar la construcción hacia Huancavelica, fundamentando su pedido en los siguientes términos “...de Huancavelica el tren traerá riqueza mineral, pero de Ayacucho solo traerá lucmas y tunas...”; hoy, su nombre engalardona la principal avenida de la ciudad y la locomotora a vapor de aquellos años, es expuesta en los alrededores de la Estación Central de Huancavelica como símbolo de pujanza y empuje de todo un pueblo que vio en este tren el cimiento del desarrollo y la modernidad.
En el campo político, en 1934, habiendo sido declarado ilegal el partido aprista, sus seguidores son perseguidos, encarcelados y hasta exiliados; es entonces, cuando en Huancavelica, el 27 de noviembre un grupo de partidarios del APRA, en complicidad con la Guardia civil optan por tomar el control político de la región, tal y como había decidido la dirigencia aprista nacional; no obstante, tras la poca y casi nula resonancia y la llegada, el día 29, del Regimiento N.° 3 de Infantería, los “revoltosos” deciden huir, sin antes asesinar a sangre fría a sus rehenes.

II.    LOS MOVIMIENTOS DE VANGUARDIA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

2.1.        La eclosión vanguardista europea

Las vanguardias fueron movimientos artísticos y literarios surgidos paralelamente en Europa y América a partir de la segunda década del siglo XX, extendiéndose en el tiempo hasta finalizado la II Guerra mundial.
Las primeras manifestaciones se mostraron ya a finales de la primera década; poetas como el italiano Filippo Tomasso Marinetti y el francés Guillaume Apollinaire lideraron los movimientos futurista y cubista respectivamente, en la que preconizaron un tipo de poesía desconocida hasta entonces: mientras Marinetti exaltaba la velocidad, la guerra y el futuro mundo tecnológico, Apollinaire sorprendía al mundo con sus caligramas e ideogramas en las que rompía la estructura lógica y sintáctica del poema. Posteriormente y paralelo al estallido de la I Guerra mundial, Tristán Tzara funda el movimiento dadaísta y el también francés André Bretón exhorta al cultivo de la escritura autómata (el surrealismo), consistente en la afloración del mundo subconsciente, dejando de lado los pensamientos conscientes y congruentes.
En su afán por sorprender y escandalizar, los vanguardistas buscan así, la originalidad en métodos y formas que nunca antes se habían explorado: rompen con los moldes clásicos de la métrica y la rima en la poesía, adoptan el verso libre como forma estructural del poema, en la que sólo se prioriza el ritmo y la musicalidad; en tanto, en la narrativa priorizan la forma más que el contenido: insertan el monólogo interior en los diálogos, rompen con el orden lógico de la historia y se internan en el mundo interior de sus personajes. El teatro, por su lado, se desprende también, a su manera, del tinte clásico de las escenificaciones anteriores; prima así, la sorpresa, la falta de significado de la trama, la incoherencia y el disparate.
En España surge la Generación del 27 y en Estados Unidos la Generación perdida. La primera de ellas empeñada en buscar la confluencia de la cultura y la poesía tradicional con los aportes del surrealismo y la segunda, desencantados del contexto, apuntan por una literatura más oscura y existencial. Representantes son Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca o Gerardo Diego en la Generación española del 27; y Ernest Hemingway, William Faulkner y Ezra Pound en la norteamericana.
La Nueva objetividad es de Alemania y sus cultures buscan retratar la realidad tal cual es; para ello realizan experimentaciones en el campo narrativo y teatral, insertando como recurso el lenguaje propio de los artículos periodísticos. El Renacimiento del Harlem, por su lado, negó la tradición y el canon occidental, exaltando, por el contrario, la cultura afroamericana y una perspectiva multicultural. Representantes de la Nueva objetividad son Bertolt Brecht, Hermann Hesse y Alfred Döblin; en tanto, Claude Mckay, Jean Toomer y Jessie Fauset lo son del Renacimiento del Harlem.
En la década del 30 el Realismo socialista es practicado dentro de las fronteras de los países de influencia soviética. El desencanto por los modos y vida de la sociedad capitalista se ve reflejado en obras que optan por retratar el ideal comunitario y social.
La II Guerra Mundial determinó también la temática de las futuras manifestaciones literarias, así tenemos a El diario de Anne Frank como una de las novelas más representativas de la Literatura del holocausto. Otros escritores de esta tendencia son Primo Levi, Paul Celan, Georges Perec, Nelly Sachs, etc.
En teatro, es ilustrativo el llamado Teatro del absurdo, cuyas representaciones se caracterizaron por satirizar los hábitos sociales contemporáneos, denunciando así, y cuestionando las prácticas éticas del momento; exponente incuestionable es Samuel Béckett, autor de Esperando a Godot. Con el mismo fervor surge el existencialismo, liderado por Jean Paul Sartre y secundado por Albert Camus y Simone de Beauvoire; estos propugnaron la libertad y la igualdad en sus diversas manifestaciones.
Otros poetas de esta parte del mundo son: el norteamericano T. S. Eliot, los británicos W. H. Auden y George Orwell, los españoles Camilo José Cela y Antonio Buero Vallejo, el ruso Aleksandr Solzhenitsyn y los italianos Eugenio Montale, Salvatore Quasimodo y Giuseppe Ungaretti, entre otros.

2.2.        El vanguardismo latinoamericano y peruano

Al  otro  lado  del  Atlántico,  desde  Latinoamérica,  los  movimientos  de   vanguardia también se dejan entrever; el creacionismo del chileno Vicente Huidobro es quizá el que más controversia causa; su exaltación por un arte que sea capaz de crear imágenes (considera al poeta comparable a Dios, pues el poeta a través de la palabra es capaz de crear situaciones, realidades, mundos distintos, etc.) lo lleva a rivalizar con grandes poetas franceses como Pierre Reverdy, con quien disputaría la autoría del movimiento.
El surrealismo es otra tendencia cultivada en tierras latinoamericanas. En Chile, La Mandrágora, grupo de poetas seguidores de éste movimiento polarizan el ambiente cultural bajo la estética de Bretón y del psicoanalista austriaco Sigmund Freud; en Perú, por su lado, voces importantes se erigen: Xavier Abril, César Moro y Emilio Adolfo Westphalen; en Venezuela, el grupo Viernes, representado por Vicente Gerbasi.
En México el grupo estridentista y Contemporáneos renuevan las letras mexicanas; el Estridentismo con su carácter eclecticista selecciona e inserta aportes propios del futurismo, el dadaísmo y hasta de la cultura popular; en tanto, el Grupo Contemporáneos, intenta modernizar la literatura a través de la rebeldía e iconoclastía. Representantes son el estridentista Manuel Maples Arce y los Contemporáneos, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza y Carlos Pellicer.
En Argentina el Grupo Florida y el Martinfierrismo en contraposición al Grupo Boedo, propugna fomentar una nueva sensibilidad artística para adaptar el mundo moderno a lo genuinamente oriundo y americano. Martinfierristas son: Jorge Luís Borges, Oliverio Girondo, Ricardo Güiraldes y otros; Roberto Arlt, por su lado, representa el ideal de Boedo (Rechazo acervo de las formas occidentales en el arte).
Perú es también partidario de las nuevas tendencias, además de los surrealistas mencionados ya, surge la Revista Amauta liderado por José Carlos Mariátegui, en donde las voces más importantes y revolucionarias del Perú se reúnen. El arequipeño Alberto Hidalgo, desde Argentina propugna también la modernización de la literatura a través del cultivo del Simplismo, se trata de ver las cosas de manera regular y cotidiana. Un libro de trascendencia universal y que significó junto a Ulises del irlandés James Joyce la renovación total de la literatura universal, es Trilce, de César Vallejo; no obstante, tres son los focos vanguardistas en el Perú, el grupo Norte, la Bohemia de Huancayo y Orkopata en Puno, cuyo principal cultor fuera Gamaliel Churata. Otras voces importantes son Carlos Oquendo de Amat, Martín Adán, José María Eguren, Juan Parra del Riego, etc.

En Colombia León de Greiff funda en 1925 el grupo Los nuevos y Eduardo Carranza Piedra y Cielo: negaron el pasado y encumbraron en su reemplazo el amor por lo antiestético, lo feo, lo oscuro, lo misterioso, etc.
El caribe, también vivió el vanguardismo con la euforia propia de los países europeos, la tendencia más importante de esta región de América quizá lo sea la llamada poesía afroamericana, cuyas raíces se encuentran en la cultura caribeña y ésta a su vez en la africana. La poesía afroamericana, es pues una voz que clama libertad e igualdad para sus tierras y para quienes habitan en ella. Sus mayores cultores son el cubano Nicolás Guillén, el dominicano Manuel del Cabral y el puertorriqueño Luís Pales Matos.
La Generación del 18 venezolana buscó romper con la tradición modernista e insertar las huellas simbolistas en el ambiente cultural de entonces. Andrés Eloy Blanco y José Antonio Ramos Sucre, son sus mayores propulsores. Posteriormente Válvula, representado por Miguel Otero Silva y Arturo Uslar Pietri, iniciaría sus correrías, siempre con una actitud rebelde y de oposición al gobierno de turno.
En Nicaragua la revista Vanguardia, pone al día la cultura y el arte nicaragüense; bajo la influencia de la poesía norteamericana rechazan la lírica del “paisano inevitable” Rubén Darío. Estos poetas son Joaquín Pasos, Pablo Antonio Cuadra, José Coronel Urtecho, etc.
En 1940, en Cuba José Lezama Lima funda la Revista Orígenes, alrededor del cual se reúnen voces como las de Cintio Vitier, Eliseo Diego y Fina García Marruz.
En el mismo margen ideológico, la narración se hizo presente. La novela regionalista impulsada por escritores como José Eustasio Rivera, Rómulo Gallegos, Ricardo Güiraldes y otros, evolucionó hacia formas más complejas y experimentales. El realismo mágico, es el resultado de todo este proceso innovador: Desarrollado a partir de los años 30, la prosa de quienes practican esta tendencia pretende construir mundos ficticios basados en la realidad y la irrealidad que propone la imaginación y la fantasía. Narradores mágicorealistas son el uruguayo Juan Carlos Onetti, el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, el paraguayo Augusto Roa Bastos, el cubano Alejo Carpentier, el venezolano Arturo Uslar Pietri y el mexicano Juan Rulfo. Posteriormente herederos del movimiento serían los escritores reunidos alrededor del llamado boom latinoamericano.
El indigenismo es, por otro lado, un intento por recuperar y valorar el acervo cultural del hombre del campo. Desarrollado principalmente en Perú, Bolivia y México, los escritores indigenistas reflejan desgarradoras imágenes del mundo rural. La crueldad de la que son víctimas (el hombre andino), se hacen latentes, por ejemplo, en la prosa de los peruanos Ciro Alegría y José María Arguedas, los mexicanos Rosario Castellanos, José Revueltas y Agustín Yañez y el ecuatoriano Jorge Icaza.
En Ecuador también la Generación del 30 se caracteriza por producir una literatura de raigambre social y más aún el llamado Grupo de Guayaquil, cuyos exponentes optan por recuperar el lenguaje popular e insertarla dentro de sus manifestaciones artísticas. Representantes son: Demetrio Aguilera Malta, José de la Cuadra, entre otros.
La poesía pura, es por otro lado, una tendencia general en Latinoamérica; desligados de la realidad, prefieren el hermetismo y la erudición. Sus cultores son: el cubano Mariano Brull, el argentino Alberto Girri y el mexicano Alí Chumacero, entre otros más.
César Vallejo, Pablo Neruda y Octavio Paz, representan la triada de la lírica latinoamericana, sus voces que claman el sentir latinoamericano, son oídos alrededor del globo: las huellas de Vallejo fundarían posteriormente la llamada Nueva poesía y los dos restantes se harían con el Premio Nobel de literatura de 1971 y 1989 respectivamente.

2.3.        Y… ¿Huancavelica?

En Huancavelica las primeras manifestaciones vanguardistas comienzan a tomar forma con tintes propias de la cultura y descendencia huanca, ya que es Tayacaja donde se dan las primeras manifestaciones escritas. La estrecha relación geográfica entre Huancayo y Tayacaja determinarían estos tintes, llegando inclusive a tergiversar las manifestaciones netamente huancavelicanas. Los hermanos Bolaños (Federico, Serafín del mar y Julián Pétrovick) publican y desarrollan su labor cultural en Huancayo, Lima y el extranjero, mientras que Sergio Quijada Jara intenta reunir en su texto Estampas huancavelicanas el conjunto de la tradición oral que caracteriza estas tierras. Quizá Edilberto Flores del Pino, sea la única voz genuinamente identificada con la Tierra del Mercurio.
En ese sentido, la rebeldía e iconoclastía propias del vanguardismo se vería reflejado no desde el mismo corazón de Huancavelica, ya que dos hechos fundamentales se erigirían fuera del territorio: la primera protagonizada por jóvenes entusiastas residentes en Lima, quienes fundan la Asociación Huancavelicana, con motivo de revalorar y fortalecer la cultura e historia huancavelicana; y la segunda, el surgimiento de la Bohemia de Huancayo, liderados por los tayacajinos y hermanos Bolaños Díaz.
La Asociación Huancavelicana fue fundada el 14 de julio de 1913, motivado por su primer presidente Juan Ricardo Zuñiga, su órgano de difusión aparece el 27 de julio bajo el histórico título de Rebeldías; el artículo Motivos de Celso S. Abad, refleja quizá las aspiraciones del grupo de jóvenes reunidos bajo el enclave de la asociación: “Rebeldes somos. Lo proclamamos orgullosos y altivamente porque odiamos el marasmo de los días sin ideal; porque no sabemos de las renunciaciones cobardes al Esfuerzo y a la Lucha”. Aunque con tintes más periodísticos que literarios, Rebeldías, con los años, se convertiría en el símbolo cultural de las primeras décadas del siglo XX en Huancavelica.
A diferencia de Rebeldías, la Bohemia de Huancayo determinaría hondamente el desarrollo cultural no sólo de Huancavelica, sino de toda la sierra central del Perú. Una vez perdida el protagonismo político social de Jauja, Huancayo se erige, en la década del 20, como una de las ciudades promisorias y de mayor envergadura e influencia en la zona central de la sierra del Perú; así, atrae al corazón de su desarrollo las voces más importantes de la intelectualidad del momento, tal es el caso de los hermanos Bolaños, que aunque nacieran en la provincia huancavelicana de Tayacaja, se convirtieron rápidamente en el ápice principal del desarrollo cultural de Huancayo; dirigieron la revista Hélice y desde allí vocearon el ultraísmo andino, conocido hoy como la Bohemia de Huancayo; el ideal del grupo fue siempre la experimentación y su medio de difusión la poesía y en menor intensidad, la narrativa.
Años más tarde, los hermanos se trasladan a Lima y allí, Julián Pétrovick, funda Flechas, la primera revista peruana declarada abiertamente vanguardista y en la que se reúnen gran parte de la intelectualidad limeña.
Por otro lado, está también el desarrollo cultural erigido desde las mismas tierras huancavelicanas; allí, en 1916 se editan revistas tales como El obrero, La voz, El Despertar y El Giróndino; de 1938 es Juventud y de 1947 El sembrador, revista liderada por la Asociación Provincial de Maestros Primarios.
Las aspiraciones de un pueblo a la igualdad, la justicia y una calidad de vida digna, son las aspiraciones también de estos intelectuales y a ello destinan sus escritos. El olvido del que era víctima Huancavelica motiva las principales obras de sus cultores; así, en ellos oscila el mundo campesino, con sus gamonales y sirvientes, con su miseria y olvido y que es también la percepción común de la gente de la sierra andina peruana; quizá por ello sea tal vez comprensible las inclinaciones de tinte comunista y/o aprista de gran parte de sus cultores, ya que abrazan la ideología de estos partidos como respuesta a su proclama por la libertad, la igualdad y la justicia.
En ese mismo sentido, hay también cierto interés por la revaloración de la cultura e historia huancavelicana; en ese esfuerzo Sergio Quijada Jara es tal vez la voz más importante, su monumental Estampas Huancavelicanas, reúne casi todo el acervo cultural de nuestra tierra, desde su idiosincrasia y su vida en el campo, desde su mundo ficticio e irreal al mundo real y verídico. Es importante resaltar, en esta parte, el desinterés por parte de las autoridades huancavelicanas cuando se trata de cultura y educación, ya que la falta de un ambiente intelectual y culto en la ciudad ha hecho que desde siempre los intelectuales huancavelicanos emigren hacia otras tierras, tierras en las que encuentran la valoración necesaria a sus obras, tal es el caso de los hermanos Bolaños y Quijada Jara; de este último podemos hallar incluso, en el mismo corazón del departamento juninense, Huancayo, una estatua levantada en su honor como reconocimiento a su labor folklórica y su ímpetu por la difusión de la cultura huancaína.

III.  AUTORES Y OBRAS

3.1.        Serafín Del Mar

Reynaldo Bolaños Díaz, como así era su verdadero nombre, nació en la hacienda Colca, en Tayacaja, Huancavelica, el 6 de abril de 1901; no obstante, su carrera la desarrolló en Huancayo y posteriormente en Lima y el extranjero. Cuando apenas tenía cuatro años, su padre muere; motivado entonces por la pobreza y el abandono, junto a sus hermanos Federico y Óscar, se dedica al contrabando de alcoholes en Chanchamayo y Pariahuanca, en el actual departamento de Junín.
En 1921 enrumba a Huancayo, ciudad que comenzaba, gracias al comercio y a la minería, a superar en importancia a la tradicional Jauja, que se imbuía en un ambiente más político y social. Allí, su hermano Óscar funda la revista Hélice y Reynaldo colabora asiduamente con poemas y artículos de tinte social. Entre ambos dan origen al primer movimiento cultural de la región centro del Perú, la Bohemia de Huancayo, más adelante, Serafín del mar, se alzaría como una de las voces precursoras más importantes de la literatura social del Perú.
En 1924 viaja a Francia, en donde se une sentimentalmente a la también joven poeta Magda Portal, que antes fuera esposa de su hermano Federico. Rápidamente su nombre recorre los círculos literarios más importantes del país y es conocido dentro y fuera del Perú. En 1926 publica Los espejos envenenados y ya en Bolivia junto a su compañera, El derecho de matar. De vuelta en Lima, no tarda en producirse el llamado Complot comunista, que los obliga a dejar nuevamente el país; recorre entonces, Panamá, Cuba, México, Bolivia y Chile. En México se aúna con gran fervor a la causa aprista de Víctor Raúl Haya de la Torre y para 1930 está una vez más en su patria, liderando el Partido; no obstante, este no tarda en ser ilegitimado y con ellos sus partidarios condenados y perseguidos. El 6 de marzo de 1932 un atentado contra la vida del presidente Luis Sánchez Cerro promueve la Pena de Muerte en el país y Del mar es uno de los acusados, pero, finalmente no pasa de ser condenado a 20 años de prisión. Las voces más importantes de América, se unen entonces en favor del pedido al gobierno peruano para la inmediata liberación del poeta, la cual se dio recién en 1942.
La libertad del que fuese merecedor, fue tan sólo condicional, por lo que tuvo que salir del país con dirección a Chile; allí, publica su última obra Tiempos de odio, en 1946. Se ignora las razones, pero es por estos años que abandona definitivamente la política y la literatura, dedicándose más a su familia y al comercio. Murió, expatriado, en 1980. Entre otras obras del autor tenemos: Radiogramas del Pacífico (1927), El hombre de estos años (1928), El año trágico (1934), Cantos de la Revolución (1934), Diario íntimo de un condenado (1940), Sol: están destruyendo a tus hijos (1941), La tierra es el hombre (1942) y Los campesinos y otros condenados (1943).

HERMANA

La luna se paseaba en tus ojos
frente a la media noche
de donde saltó la mañana
eras un pedazo
de cielo caído en el campo

en tus brazos azules agitaba
un pájaro su canto desnudo
que fresca vino la vaquera
a ordeñar una estrella que
se dormía hasta la madrugada

el sol lamiendo la hierba recién despierta
en la acequia se estiró como un silbido

cuando fuimos corriendo por la
mañana con los dedos mojados de escarcha
un niño pastaba el canto de los jilgueros.

POEMA BOLCHEVIQUE

En la ciudad
suenan los pitos de las fábricas
i los obreros manchados de acero
proyectan sus sombras miserables
a la rústica cabaña de HAMBRE

los tranvías
por las calles escoltando los edificios
se llevan nuestra esperanza
i los automóviles persiguen nuestras
vidas trizadas de obreros incendiados
en el fuego de los motores eléctricos

los hilos
del pensamiento transmiten las ideas
del dinero a los bancos donde
nos vendieron los MAYORES

en las calles
vestidas de polvo se deshace el sol
i gritan los diarios en el bolsillo
de los transeúntes como apaches recién
desembarcados de grandes trasatlánticos

ciudad de acero
ciudad de fuerza donde golpeamos los años
con el fierro pavonado del futuro en las
calles abiertas de miseria para nuestros
ojos enfermos de tragedia

ciudad de los music's halls
donde la lujuria resbala por la bocas
cementerio de vida -por donde lame
la sombra de nuestra tumba
el lujo de los monarcas- la extravagancia
de los tiranos -la fiebre del militarismo
que nos pagan sangrando el corazón
con la misma espada que hicimos

UN CUENTO EN HUELGA

SHILKA se fue con otro hombre.
¡Shilka mía!
El indio rasgaba en su guitarra el dolor de sus ojos encendidos. –Lloraba junto con sus cuerdas, tan fuerte, que la noche se desplomaba a pedazos.
Oh, cielo salpicado de rocío amarillo como un campo de amapolas. –El viento atizaba los ojos ardidos de Juan, llorando el miedo de ser solo, de sentir que el mundo sacude sus nervios revolucionarios con un cansancio de siglos, de sentir correr su sangre por el cuarto como el ruido que hace el silencio.
¡Shilka mía! ¡Shilkachai! La guitarra gemía tan desesperadamente que la sombra un instante atropelló las paredes.
Hombre abandonado, -¡qué triste es ser sólo!-. La gran soledad creadora desenvolvía su recuerdo para ver a Shilka como la primera vez en la fiesta de Santiago, bailando en la plaza mayor con las cornetas de carrizo en cuya garganta el viento duele y aúlla como los perros de media noche. Era tan linda, que sus pechos, como las piñas, picoteaban el deseo de los chutillos que se emborrachaban para gritar como faunillos de acero alrededor de las vírgenes indias que reían como los venados espantados, desbordándose junto con las cornetas que herían el tiempo para amarrarse entre pajonales y peñascos, hasta ensangrentar las banderas del pudor y regresar al día siguiente a casa de sus padres con el novio cazado en la noche.
Shilka fue una de esas indias que tenía los labios como el sol del crepúsculo, con el cuerpo moreno de cactus floreado en los dientes. La Shilka, pura e ingenua como una mazorca de maíz blanco. Cuando el Gobernador hizo la cacería de su Juan para enrolarlo en el ejército, rodando con su pena llegó a la casa de éste, y se humilló hasta que violaron sus mejillas unas acequias de agua transparente.
Juan marchó a la capital.
Al día siguiente, el Gobernador visitaba la estancia de Shilka, llevando consigo dos botellas de aguardiente. Esa noche la hizo brincar de terror y bebió amenazada por la cárcel.
Más tarde la Shilka parió un hijo del Gobernador. Cerca de su choza hizo su nido un pájaro agorero que lloraba todas las noches.
Pasó el tiempo y Juan no regresaba. La Shilka se iba a los cerros a enredar su canto con los arbustos que cogía para la merienda.
Una tarde, cuando la noche bajaba por las montañas, llegó Juan. ¡Cómo se abrazaron! Zapateaban de alegría sobre sus corazones quemados de hielo puneño. Pero la Shilka, esa misma noche tiró todo su cariño y Juan al río que corría como un potro blanco en el fondo. Se sentía indígena.
Al rayar la aurora, la garganta de los pájaros es el reloj de los campesinos y Shilka se marchó sin decir una palabra.
La guitarra, la compañera que nunca abandona, se moría bañada por la granizada que caía de los ojos de Juan.

3.2.        JULIÁN PETRÓVICK

Nació en 1903 en Tayacaja, Huancavelica, hermano de Serafín del mar, su nombre verdadero fue Óscar Bolaños Díaz. Aún niño, su padre fallece y queda junto a su madre y sus hermanos al amparo de la soledad y el olvido; no obstante, muy pronto dedica sus horas de ocio al contrabando de alcoholes en Chanchamayo y Pariahuanca (Junín). Durante la década del 20 funda la revista Hélice portavoz de la Bohemia de Huancayo, que tanto significaría para éstas tierras, pues a través de dicho grupo se abriría el camino del arte vanguardista para la sierra central del Perú. En los 30 está ya en Lima y rápidamente se convierte en uno de los gestores de la fundación del APRA. Su importancia e influencia es tal que Haya de la Torre lo nombra su secretario personal. Poeta y revolucionario, muere en Lima en 1978.
Es autor de El cinema de Satán (1926), Naipe adverso (1930), La isla y los trabajos (1944) y La paloma asustada (1966).

TRADUCCION DEL SOL

El sol se columpia en los mástiles de los
barcos como las aves de las aventuras
que huyen de un continente a otro.
Sol malabarista que hace equilibrio en la punta de los senos de las niñas
puras como la soledad.
Sol tendido en las playas como alfombra para los saltos mortales de la
alegría de los niños. Como la risa de los niños no se hace doler nada
cuando cae en las plazas. Sol que reverdece los yuyos de las sementeras.
Los caballos del viento trillan  la era de espigas del sol.
En los tejados el sol suelta su canto como los caminos o los jilgueros
saltando de tejado en tejado sin dejar ninguna huella.
Las amapolas abren sus pétalos para besar las mejillas de sol niño de las
mañanas que juega en los gimnasios de nuestros dedos y nuestras pestañas
El sol se escurre como una liebre por entre el bosque.
En la hora meridiana saltan los músculos del sol como bíceps de atleta.
En el polo el sol se mira como en un espejo.
En el trópico el sol cabalga en el lomo de los guacamayos y se alimenta de
los dátiles de las palmeras.
El sol pasa sus manos por las cabelleras rubias.
Sol de sierra pasa juguetón. Sol adolescente de mejilla suave como los
niños. Sol de color de los canarios.
Los balcones se adornan con banderas de sol.
Los paisajes se bañan en una ducha de sol naranja.
La alegría es el lenguaje del sol.
En las pampas el sol es un potro indomable que no podemos lacearlo con
nuestras miradas.

En los campos revienta como amapolas silvestres.
El sol juega con las casas como si fueran de cartón.
Todo se inicia con el sol, la palabra, la sombra, los arboles
Juega con el amor como si fuera un globo.
El sol echa los mares encima en todos los continentes.
Los ríos y los lagos se visten de plata cuando el sol empieza a trotar en
los montes.
Los limoneros y los naranjos se han colgado canciones de sol para que
aprendan a cantar las aves.
El sol se viene abajo barnizando el paisaje gigante.
El mar laurel juega con el sol en sus olas y sus peces.
Los peces crecen a la vista del sol.
Hay un lenguaje que aprendieron los niños y las aves.

EL HOMBRE SIN NOMBRE

Lo encontraron con los brazos abiertos como cuando un reloj parte el día i coloca a sus costados dos tiempos iguales.
La espalda al suelo, toda bien asentada como si hubiera habido la intención de plancharla. Una mancha de sangre en los labios dejaba rota la monotonía de la cera de su rostro, a pesar de lo cual se hubiera creído que estaba dormido con un sueño de sobresalto, como quien espera a alguien que vendrá a despertarlo.
Contaría apenas veinte años. Era de facciones finas cuyas líneas bien definidas le daban un aspecto de belleza fuerte i singular de hombre cuajado, no obstante su poca edad, por lo que se le habría podido confundir con una aristócrata si su traje no hubiera revelado lo contrario.
Todos los obreros de la ciudad habían paralizado sus trabajos, desesperados por el hambre, para protestar contra el capitalismo que era el que así los tenía.
Se echaron a las calles ocupándolas de extremo a extremo llenando toda la ciudad de gritos que se perdían en el vacío, mientras los señores burgueses solicitaban la fuerza del gobierno para someterlos al trabajo por la violencia i el gobierno, burgués también, ordenó que un pelotón de soldados saliera a guardar el orden, armados de fusiles que en sus cañones llevaban metida la muerte.
Como si a los obreros les acometiera un deseo impetuoso de derramar la sangre de sus focos rojos de Acción o porque la tragedia es fuerte i atrae al hombre, se encaminaron en dirección opuesta a los verdugos asalariados, realizándose a las seis de la tarde el encuentro inevitable e inminente i en el que tuvieron que batirse en retirada los soldados dejando las calles regada de muertos en lo que todavía no se había ahogado el grito de protesta.
Huían los soldados con sus espadas teñidas con la sangre de sus hermanos los obreros.
El que conducía el ataque era el mismo joven que más tarde lo encontraron con los brazos abiertos en cruz. Sí. Había salido de entre la multitud para conducirla i salvarla, sin que ella se diera cuenta. I todos los hombres habían aceptado como lo más natural que ese joven se pusiera a la cabeza de ellos i agitara sus manos lanzando tremendas blasfemias por los crímenes que se acababan de cometer.
La muchedumbre enfurecida iba destrozando todo lo que a su paso encontraba. Se metieron en las fábricas para destrozarlas con el más legítimo derecho del que defiende su vida o del que para vengar a sus hermanos, bestializa hasta entregar sus carnes a las balas que las ametralladoras colocadas en las bocacalles iban vomitando sobre ellos.
Eran los militares los que disparaban, los caínes de siempre que por obedecer una disciplina estúpida matan a sus hermanos cuando sus jefes así lo ordenan.
Mientras el joven pudo mantenerse en pie seguían luchando los obreros como verdaderos hombres, rompiendo las murallas que los soldados hacían con sus bayonetas; que se metían en los vientres hundidos por el hambre; pero sin que se dieran cuenta también, había desaparecido el joven que no dijera su nombre. Una bala le partió el corazón, cayendo pesadamente en tierra i sin un solo movimiento. Desde entonces la multitud comenzó a moverse como un cuerpo sin cabeza. Parecía que pataleaba y se contorsionaba de dolor en un solo sitio, como plantada, dejándose exterminar por la bala de los criminales.
Al día siguiente solo se encontraba una que otra mancha de sangre que se había escapado a los ojos de los que hacían desparecer los cadáveres para ocultar la mano del crimen.
En las casas de los obreros lloraban las mujeres i los hijos de los que tardaban en volver.
Tenían los chiquillos que salir a mendigar a las calles, con sus caras de miseria i de dolor, porque la cara del niño es el espejo donde se reflejan con más claridad las miserias humanas.
Por el hombre sin nombre nadie lloró, habían muerto los que debían llorarlo i los obreros que quedaron lloraron su miseria i sus heridas.
Los obreros volvían a su trabajo con los brazos desprendidos, con aquellos que no habían sabido cubría sus carnes i que hoi se moverían mecanizados para dar mayor poderío al amo. Hoi que el dinero sirve para comprar a los hombres sin mercado en donde se desnudan las verdades.
Las maquinarias empezaron a funcionar como siempre. La ciudad era nuevamente sobresaltada por los pitos de las fábricas.
Por las calles paseaban militares que lucían más galones… mientras las moscas levantaban los párpados de los muertos para formar sus nidos.

3.3.        SERGIO QUIJADA JARA

Nace en el fundo Magdalena del distrito de Acostambo, provincia de Tayacaja y departamento de Huancavelica, el 5 de octubre de 1913. Procedente de una familia de campesinos, estudia su primaria en Huancayo y su secundaria los culmina en el Colegio Guadalupe de Lima. Después de un pequeño escarceo por el ambiente cultural de Huancayo viaja a Lima, en donde estudia Leyes en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de donde egresa en 1945. Es en esta casa de estudios, que en 1940 logra cierta notoriedad al obtener un premio en los Juegos Florales Sanmarquinos con su promisoria y monumental obra Estampas huancavelicanas, la cual sería publicada recién en 1944. Estampas Huancavelicanas permitiría a Sergio Quijada Jara ser considerado como el mayor y mejor promotor de la cultura indígena de entonces; su importancia fue tal que Paul Rivet prologaría la primera edición de Canciones de ganado y pastores (1957). El trabajo de Quijada Jara es admirable, por su fuerza y entereza para adentrarse al mundo indígena: sus costumbres, fiestas, tradiciones, cantos, mitos y leyendas. Murió en Lima, el 26 de agosto de 1990.
Entre otras obras del autor tenemos: Suspiros del silencio (1939), Reliquias de madre (1941), Deshojando la rosa (1941), Importancia y técnica del folclore y la contribución del indígena (1946), La tradicional fiesta de la Virgen de la Natividad de Cocharcas (1947), La coca en las costumbres indígenas (1950), El chihuaco en el folclore (1954), Lenguaje del trago (1965), Las aves en la tradición popular (1970), Taita Shanti (1974) Cantuta, flor nacional del Perú (1986).
Por otro lado, a lo largo de toda su vida, como resultado de su trabajo y esfuerzo por el folclore ha ocupado diversos cargos en el Perú y el extranjero: Miembro de la Asociación Tucumana del Folclore (Argentina), Miembro Correspondiente de la Confraternidad Universal Balsasiana de Montevideo (Uruguay), Miembro de la Asociación de Escritores y Artistas Americanos de La Habana (Cuba), Socio Correspondiente de la Sociedad Arqueológica de Bolivia, Miembro Titular de la Sociedad Peruana del Folclore, Miembro Honorario del Grupo Americanista de Intelectuales y Artistas filial de la UNESCO, entre otros.

PROMESA NO CUMPLIDA

Había una vez una pareja de enamorados que se dieron la palabra de honor para que juntos y de común acuerdo vivieran sin jamás separarse. Como los padres de la muchacha no deseaban que contrajera matrimonio, huyeron hacia una cueva. Un día se les agotó la provisión de alimentos y también el dinero. Entonces el hombre decidió ir a casa de sus padres a hurtar un poco de dinero. En efecto, llegó a media noche y furtivamente se introdujo al dormitorio donde al lado de unos pellejos estaban las talegas de plata. El padre sintió al ladrón y asestándole un hachazo en la cabeza, lo mató. Al encender una vela se sorprendió que era su propio hijo. Angustiado y lloroso, así como sus parientes, enterráronle al día siguiente.
Mientras tanto, la muchacha en la cueva, la noche de la desgracia en sueños se le representó un velorio, el entierro, el trajín de los familiares vestidos de negro, y, en medio de todo esto veía a su enamorado sonriente y lleno de vida.
Después de dos días de ausencia llegó el prometido a la cueva, transformado, sin poder mirar de frente ni levantar la cabeza.
-       ¿Por qué te has tardado? ¿Quién ha muerto? ¿Qué me has traído? Él, con voz gangosa y casi imperceptible, le dijo: te he traído un poco de olluco, cancha y charqui. Ella se fastidió y renegando le respondió: no puedo soportar esta vida. Ahora mismo me regreso a casa de mis padres. Entonces el hombre le recordó que ella le había prometido, bajo palabra de honor, soportar toda situación y si fuera posible morir juntos, por eso siguió diciéndole, camina por delante que te voy a llevar a otro sitio más cómodo.
Después de una larga caminata llegaron a una quebrada donde sobre una roca estaba la Virgen del Rosario. Ella hizo la señal de la Cruz, y entonces la Virgen habló: el hombre quien te está llevando es de la otra vida, es un condenado. El hombre con su mortaja de bayeta, cordón y cucurucho, le respondió a la Virgen: ella me ha dado su palabra y me ha prometido ir donde sea y no separarse jamás de mi lado. En este instante se presentaron cuatro diablos y cargaron al novio.
La Virgen amonestó a la muchacha y le aconsejó que al volver a la casa de sus padres, les pidiera perdón para vivir obedeciéndoles y pasar el resto de su vida con honradez y dignidad.
Es malo dar la palabra y jurar para no cumplir.


 UNA SOLTERA

Había una soltera que tenía deseos de casarse, pero todo prometido era rotundamente negado por sus padres quienes deseaban que su hija ingresara a un convento y fuese una santa.
Al salir un día de misa. Tropezó en la puerta de la iglesia. Con un joven muy simpático que luego supo que se llamaba: “Lucerito del alba”, por causa de este nombre tan sugestivo, ella enamorada irresistiblemente le prometió casarse muy pronto.
Muy contenta la muchacha comunicó a sus padres que había conseguido un novio muy simpático que era como para su corazón. El padre reprendiéndola, le dijo: eres muy desobediente, mejor es que hagas lo que te dé la gana y no cuentes más con mi apoyo. La hija resentida por la dura represión lloró amargamente. Luego se presentó un perrito que ella criaba, quien habló de esta manera: Tú has dado la promesa de matrimonio a un hombre que no es de esta vida, es un hombre malvado que ha sido arrojado hasta del infierno. Entonces ella se pesó de haber desobedecido a sus padres.
-       ¡Cómo debemos arreglar este asunto! – interrogó al perrito.

-       De la siguiente manera: Cuando llegue tu novio –dijo el perrito- a media noche te va a querer llevar, entonces montaremos en un caballo iremos adelante conduciendo: jabón, peine y aguja. Cuando lleguemos a su casa, no vas a querer ingresar y desviando el camino huiremos a todo galope, para escaparnos de sus hermanos, los diablos. Ellos nos seguirán con igual velocidad, entonces arrojaremos primero el jabón para que el camino se convierta en zanjas de barro y lodo, luego el peine y la aguja para que se conviertan en inmensos montes de espinas, y mientras sufran para salvar esos obstáculos, nosotros llegaremos a un convento, ingresarás a esa casa sagrada y llegarás a ser una santa. Y así fue.


BIBLIOGRAFÍA


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MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE ACOBAMBA (2013) Sisariy. Tercer y cuarto número
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OVEJA NEGRA (1985) Historia de la literatura latinoamericana. Bogotá-Colombia. Editorial La oveja negra Ltda.
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Las imágenes fueron tomadas de:
http://saposaqta.blogspot.com/2011/10/tributo-dos-grandes-tayacajinos.html
https://www.poemas-del-alma.com/blog/biografias/serafin-delmar
https://articulo.mercadolibre.com.pe/MPE-429450917-estampas-huancavelicanas-sergio-quijada-jara-_JM
https://es.wikipedia.org/wiki/Trilce
https://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9_Breton
https://es.wikipedia.org/wiki/Huancavelica
https://larepublica.pe/politica/770246-familia-de-victor-raul-haya-de-la-torre-apoya-candidatura-de-ppk
https://www.youtube.com/watch?v=gRyQHTtOKn8

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